El nazismo nació del complejo alemán de derrota respecto a la 1ª Guerra Mundial. El Ejercito Alemán Imperial no era capaz de aceptar su capitulación, por el contrario, comenzó a difundir la versión de un ejército militarmente invicto, pero víctima de una traición. De esta manera nació la leyenda del "Dolchstoss", es decir "puñalada en la espalda”.
La capitulación del ejército alemán se debió a una situación de franca desventaja militar en el noviembre del año 1918. Las tropas alemanas tenían 184 divisiones en línea y 17 en reserva de las cuales sólo había dos frescas. Los aliados agrupaban 205 divisiones en línea y disponían de 103 en reserva que refuerzos norteamericanos iban engrosando día a día.
Durante el mes de noviembre de 1918 se precipitó un cambio drástico en el Imperio Federal Alemán. El Rey fue depuesto por un motín originado en Munich y el Consejo de Guerra decidió pedir un armisticio mientras que el canciller dimitía y el káiser huía a Holanda. Tres civiles entretanto, fueron los encargados de realizar las conversaciones del alto al fuego. Mientras tanto un social-demócrata proclamó la república, la cual muy pronto se convertiría en la oveja negra de los militares que comenzaban a hablar de traición.
Alemania se volvió un caos general, el paro y la miseria dominaban. La disciplina alemana, de la que tanto se enorgullecían, era la causante de todo esto. Durante generaciones, aquella "kadavergehosam" o "rigidez como de cadáver" estaba privando de personalidad a los alemanes manteniéndolos en una especie de sujeción que les hacía miserables. La pirámide jerárquica se había desmoronado y aquellos cadáveres faltos de las órdenes brutales que les animaban, habían quedado sin defensa en manos de los agitadores.
Para restablecer el orden, hubo que hacer un llamado a los militares. Ellos habían formado unas milicias que consistían en cuerpos de francotiradores o grupos de combate que no reconocían más jefes que sus superiores. Además de dominar las tentativas de insurrección, iban tomando el poder hasta conformar los orígenes del nuevo ejercito alemán.
En ese tiempo, los militares comenzaron a meterse en política y organizaron un servicio de acción psicológica llamados cursos de pensamiento cívico, animados por el capitán Roehm.
A principios del verano de 1919, salió de esos cursos un personaje llamado Adolfo Hitler, con las bases ya adquiridas de lo que sería en un futuro la doctrina nacionalsocialista.
En ese momento, los militares ya habían sentado las bases del nazismo.
Los militares aliados con algunos de los grandes empresarios, fundaron o sostuvieron células propagadoras de las ideas antidemocráticas, promovían el militarismo y revivían movimientos antisemitas.
En agosto de 1919 se promulga la constitución de Weimar, a la cual el gobierno le tenía tanta fe que ignoraba a las agitaciones nazis. Los enemigos del gobierno prefirieron al ataque frontal, las infiltraciones de sus miembros en el gobierno, fingiendo sumisión republicana.
Los militares se reunían a concretar sus doctrinas y las difundían a través de un periódico donde hablaban de la importancia de reconocer el estado en sí mismo de una forma aparente que eran libres de seguir quienes quisieran. Después plantearon la necesidad de ser estrictos con esa forma aparente del estado y rechazarla.
El general Roehm y sus amigos, para volver al antiguo orden, iniciaron la creación de infinidad de organizaciones nacionalistas. Este fraccionamiento tranquilizaba al gobierno, impedía todo control eficaz y permitía reunir fácilmente todas las organizaciones aparentemente dispersas en una sola.
En septiembre de 1919, ingresa Adolfo Hitler al D.A.P. (Partido Obrero Alemán), y rápidamente toma el control de este.
Con ayuda de Roehm en 1921 fundó el N.S.D.A.P (Partido Obrero Nacional Socialista) al cual se habían anexado otras dos organizaciones. Gracias a una propaganda basada en brutales eslogans, insistiendo hasta la saciedad en la leyenda de la traición de los "criminales de noviembre" inventada por los militares.
La organización creció rápidamente y formó un grupo de "hombres duros" destinado a imponer silencio por medio de la violencia a aquellos que se arriesgaban a oponerse.
De esta época data la GESTAPO
Los militares fueron los principales reclutadores de la GESTAPO que Roehm convirtió en un verdadero ejército que pronto sobrepasaría en número y potencia al ejército alemán. El ejército apoyaba a la GESTAPO a tal punto que en 1923 la S.S. entró en posesión de las armas secretas de este.
Las teorías nazis suprimían toa libertad de prensa o de expresión, no reconocían la constitución, justificaban la fuerza y no toleraban los adversarios que atentaran contra el estado. El estado debía ser dirigido por una persona responsable y que consultara al pueblo por medio de plebiscitos, sólo debe contar el interés nacional.
El nazismo identificaba su partido con la patria, y para defender la patria todos los métodos eran buenos. A esto se le añadían los principios del racismo, de la superioridad de la raza germánica.
"Con toda confianza podemos llegar al límite de la inhumanidad si con ello logramos la felicidad de nuestro pueblo" - Adolfo Hitler -
El 9 de noviembre de 1923, Hitler intento tomarse el poder pero fue controlado. Hitler fue condenado a 4 años de prisión pero al año siguiente fue liberado. Entonces ya tenía muy claro que el poder se conseguía por medios "políticos", es decir violando la ley por medio de artificios que aparentaran una completa legalidad.
A pesar de que de 1924 a 1932 sufrieron continuas derrotas, los nazis comenzaron a infiltrarse en el poder minando el estado y atrayendo nuevos adeptos entre los nuevos votantes.
En 1932, es nombrado canciller un amigo del nazismo (Von Papen) y comenzó la escalada hacia el poder. Este quitó la prohibición de la S.A. y el uso del uniforme hitleriano que había sido prohibido anteriormente.
La infiltración de elementos nazis en los altos cargos de la policía berlinesa originó, gracias a la depuración realizada por el jefe nazi de la policía la formación de lo que unos años más tarde se llamaría oficialmente la GESTAPO y la que sería uno de los brazos armados más importantes de Hitler
El canciller Von Papen destituyo a todos los republicanos que ocuparon cargos e el estado y los reemplazó por nazis. En junio de 1932 los nazis barrieron en las elecciones y se convirtieron en el partido más fuerte, con más escaños en el Reichstag (Parlamento)
El 30 de enero de 1933, Hitler es llamado a formar parte del nuevo gabinete, allí disolvió el Reichstag (parlamento) y el las elecciones del 5 de marzo de 1932, el poder era total para los nazis.
Inglaterra y Francia, al igual que los republicanos, no creían en una larga duración del dominio nazi. Los "Expertos" franceses y británicos estaban de acuerdo en considerar al nazismo prácticamente condenado.
jueves, 16 de octubre de 2008
¿Qué es el socialismo?
El socialismo desde que nació a servido a muchos para calificar determinadas situaciones de orden político social y económico que incumben a la sociedad y las relaciones de ésta con su entorno o con el medio ambiente inclusive. Todos le han prestado atención e incluso lo utilizaron para justificar sus proyectos políticos. Hitler lo usó y terminó llamando su movimiento político “Nacional Socialista”, descrito perfectamente en su “obra” literaria, Mi Lucha. Karl kautsky, el sempiterno adversario y después enemigo político de Lenín, al dividir el movimiento revolucionario ruso (bolchevique), terminó denominando su movimiento político, socialdemócrata con lo que le dio nacimiento a lo que después se conoció como los “mencheviques”. Karl Marx en su obra nos habla también de la existencia de varios tipos de socialismos. Destaca que hay un socialismo burgués; que existe otro también nacido desde la pequeña burguesía. Que incluso hay un socialismo feudal. En fin, que a la luz de sus estudios en Europa de su época (y nosotros incluso en la actualidad no escapamos a ello), surgieron varios conceptos en torno a la idea de socialismo.
Más recientemente a finales del siglo IXX y después en el XX, se habló de socialismo utópico y con los aportes invaluables de Karl Marx, Federico Ángel, Lenín y otros, se discutió entonces de socialismo científico.
Más recientemente a finales del siglo IXX y después en el XX, se habló de socialismo utópico y con los aportes invaluables de Karl Marx, Federico Ángel, Lenín y otros, se discutió entonces de socialismo científico. Como podemos observar, Los fascistas; los falangistas; la derecha y la izquierda, el feudalismo en su momento, la burguesía, la pequeña burguesía (hoy clase media), y el proletariado han hablado del socialismo. Unos por razones de convicción; otros, para darle una fachada a su propuesta y continuar engañando a la gente, terceros para soportar sus propias tesis político filosóficas y más recientemente comenzaron a utilizarla para darle rostro “bondadoso” al capitalismo y así no develar las contradicciones existentes en términos de explotación y lucha de clases.
Más recientemente a finales del siglo IXX y después en el XX, se habló de socialismo utópico y con los aportes invaluables de Karl Marx, Federico Ángel, Lenín y otros, se discutió entonces de socialismo científico.
Más recientemente a finales del siglo IXX y después en el XX, se habló de socialismo utópico y con los aportes invaluables de Karl Marx, Federico Ángel, Lenín y otros, se discutió entonces de socialismo científico. Como podemos observar, Los fascistas; los falangistas; la derecha y la izquierda, el feudalismo en su momento, la burguesía, la pequeña burguesía (hoy clase media), y el proletariado han hablado del socialismo. Unos por razones de convicción; otros, para darle una fachada a su propuesta y continuar engañando a la gente, terceros para soportar sus propias tesis político filosóficas y más recientemente comenzaron a utilizarla para darle rostro “bondadoso” al capitalismo y así no develar las contradicciones existentes en términos de explotación y lucha de clases.
Discriminación, xenofobia y el folklore del fútbol
Escribo estas líneas para expresar la indignación que me produjo ver y escuchar no hace mucho las declaraciones del presidente de Gimnasia y esgrima de Jujuy luego del partido con Argentinos Juniors.
Este individuo, tomo la expresión “boliviano” como si fuese un insulto o el peor de los agravios, olvidándose de que la mayor parte de los hinchas del lobo son bolivianos o descendientes de bolivianos. Con sus reacciones, gesticulaciones y expresiones no hizo más que sacar a la luz los prejuicios que tiene contra los “bolivianos” (Xenofobia), bolitas que tiene que “soportar” porque ellos son los que generan la mayor parte de los ingresos del club.
Estoy cansado de que utilicen a Bolivia como algo denigrante y que esto sea visto como algo normal y este incorporado al famoso “folklore del fútbol”.
Es lamentable ir a una cancha de fútbol y:
- Escuchar frases como: “Jujuy, el barrio más grande de Yacuiba”, “boliviano sucio”, “boliviano de mierda”, etc.- Que el himno argentino se cante cuando un equipo jujeño visita salta.- Escuchar cantitos como “bolita hdp, la p que te parió….. “, utilizando el boliviano como muletilla para agraviar y denigrar.
Lo más curioso de este fenómeno es su transitividad, ya que estos “supuestos agravios” son utilizados por los hinchas de Central Norte de Salta cuando les toca jugar con un equipo jujeño, luego los mismos hinchas de Central norte pasan a ser “victimas” cuando les toca jugar con Gimnasia y Tiro de salta, y finalmente GyT y cualquier equipo de salta o Jujuy se convierte en “victima” cuando les toca jugar con equipos de Tucumán o cualquier otra provincia.
Recuerdo un partido Juventud Antoniana vs. Gimnasia y esgrima de Jujuy por el nacional B, fui a la popular antoniana, y tuve que presenciar un espectáculo lamentable: cuando entro a la cancha el equipo jujeño la “hinchada antoniana” no tuvo mejor idea que sacar una bandera boliviana, revolearla como si fuera un trapo y prenderle fuego mientras cantaban “bolita hdp la p…. que te parió….. “. Es difícil expresar la vergüenza e impotencia que sentí en ese momento.
Hace unos años, en un partido en Buenos Aires un grupo de inadaptados apareció con una esvástica en la tribuna visitante, inmediatamente el árbitro suspendió el partido por considerar esto como una provocación a la comunidad judía, luego la policía arresto a este grupo de personajes.
¿Y por estos lados? NADA, no paso nada, ¿nadie vio lo que paso?, y si lo vieron simplemente lo consideraron como algo normal que forma parte del “folklore del fútbol”. El árbitro no hizo nada, no intervino la policía, ni los dirigentes, ni un fiscal que actúe de oficio, ni siquiera un periodista que se interese en la noticia. ¿Qué diferencia existe entre una agresión a la comunidad judía y una agresión a la comunidad boliviana?
Este individuo, tomo la expresión “boliviano” como si fuese un insulto o el peor de los agravios, olvidándose de que la mayor parte de los hinchas del lobo son bolivianos o descendientes de bolivianos. Con sus reacciones, gesticulaciones y expresiones no hizo más que sacar a la luz los prejuicios que tiene contra los “bolivianos” (Xenofobia), bolitas que tiene que “soportar” porque ellos son los que generan la mayor parte de los ingresos del club.
Estoy cansado de que utilicen a Bolivia como algo denigrante y que esto sea visto como algo normal y este incorporado al famoso “folklore del fútbol”.
Es lamentable ir a una cancha de fútbol y:
- Escuchar frases como: “Jujuy, el barrio más grande de Yacuiba”, “boliviano sucio”, “boliviano de mierda”, etc.- Que el himno argentino se cante cuando un equipo jujeño visita salta.- Escuchar cantitos como “bolita hdp, la p que te parió….. “, utilizando el boliviano como muletilla para agraviar y denigrar.
Lo más curioso de este fenómeno es su transitividad, ya que estos “supuestos agravios” son utilizados por los hinchas de Central Norte de Salta cuando les toca jugar con un equipo jujeño, luego los mismos hinchas de Central norte pasan a ser “victimas” cuando les toca jugar con Gimnasia y Tiro de salta, y finalmente GyT y cualquier equipo de salta o Jujuy se convierte en “victima” cuando les toca jugar con equipos de Tucumán o cualquier otra provincia.
Recuerdo un partido Juventud Antoniana vs. Gimnasia y esgrima de Jujuy por el nacional B, fui a la popular antoniana, y tuve que presenciar un espectáculo lamentable: cuando entro a la cancha el equipo jujeño la “hinchada antoniana” no tuvo mejor idea que sacar una bandera boliviana, revolearla como si fuera un trapo y prenderle fuego mientras cantaban “bolita hdp la p…. que te parió….. “. Es difícil expresar la vergüenza e impotencia que sentí en ese momento.
Hace unos años, en un partido en Buenos Aires un grupo de inadaptados apareció con una esvástica en la tribuna visitante, inmediatamente el árbitro suspendió el partido por considerar esto como una provocación a la comunidad judía, luego la policía arresto a este grupo de personajes.
¿Y por estos lados? NADA, no paso nada, ¿nadie vio lo que paso?, y si lo vieron simplemente lo consideraron como algo normal que forma parte del “folklore del fútbol”. El árbitro no hizo nada, no intervino la policía, ni los dirigentes, ni un fiscal que actúe de oficio, ni siquiera un periodista que se interese en la noticia. ¿Qué diferencia existe entre una agresión a la comunidad judía y una agresión a la comunidad boliviana?
miércoles, 15 de octubre de 2008
¿Capitalismo vs. Socialismo?
Si algo hay que reconocer de la propaganda oficialista y del discurso presidencial es su habilidad para imponer la agenda de discusión pública. En tal sentido durante todos estos años, ha vendido a nivel nacional e internacional una arenga permanente que vamos rumbo al socialismo del siglo XXI, así haga todo lo contrario.
No por casualidad se venden paquetes en Europa y Norteamérica a los practicantes de un izquierdismo trasnochado, para venir a Venezuela a conocer las hazañas del nuevo paladín de la revolución mundial y mortal enemigo del neoliberalismo y del imperialismo. Cuando es en verdad una farsa y una estafa la que soportamos los venezolanos como una pesadilla interminable.
Cuando hurgamos en detalle la mascarada se cae por su propio peso. Se denomina antiimperialista pero entrega en forma salvaje la sierra de Perijá a la explotación del carbón; igualmente nuestro petróleo es cedido a las transnacionales y la ruina y al pillaje; se firmó un tratado de doble tributación con EEUU, donde salió favorecido el país de Mr. Tánger.
Es tan nacionalista y latinoamericanista que no le importó separarse de el acuerdo de integración más importante para Venezuela en toda su historia y del G-3 acuerdo de integración con México y Colombia, solo para satisfacer el capricho ideológico de su discurso de bolsillo contra el neoliberalismo y el imperialismo.
Por otro lado se reclama del socialismo y su línea de acción es la persecución contra el mundo sindical y los contratos colectivos. Al mismo tiempo impone un retroceso en el mundo del trabajo al imponer cooperativas y empresas de producción social, las han venido disolviendo la relación laboral y afectando gravemente la estabilidad laboral conquistada por años y décadas en numerosas contrataciones colectivas.
En tan solo 8 años a los trabajadores se les ha impuesto reformas y desmejoras en sus contratos colectivos, propias de filosofías de gobiernos donde impera es la ley del mercado, que haría sonreír al capitalista mas salvaje. Claro todo lo adorna con decretos y leyes laborales que protegen a un sector minoritario de los trabajadores, entre tanto millones padecen el desempleo y el trabajo precario.
Entonces ¿cual es la interrogante frente a un estatismo desmedido que impone un autoritarismo evidente a toda la vida social y política del país?. Definitivamente establecer que en Venezuela, el dilema no es entre capitalismo Vs. Socialismo, el dilema verdadero se ubica entre Civilización Vs. Barbarie. Superar por la vía democrática el camino al abismo de este régimen es nuestra tarea de hoy.
Director Nacional Movimiento de trabajadores Pro Libertad.
No por casualidad se venden paquetes en Europa y Norteamérica a los practicantes de un izquierdismo trasnochado, para venir a Venezuela a conocer las hazañas del nuevo paladín de la revolución mundial y mortal enemigo del neoliberalismo y del imperialismo. Cuando es en verdad una farsa y una estafa la que soportamos los venezolanos como una pesadilla interminable.
Cuando hurgamos en detalle la mascarada se cae por su propio peso. Se denomina antiimperialista pero entrega en forma salvaje la sierra de Perijá a la explotación del carbón; igualmente nuestro petróleo es cedido a las transnacionales y la ruina y al pillaje; se firmó un tratado de doble tributación con EEUU, donde salió favorecido el país de Mr. Tánger.
Es tan nacionalista y latinoamericanista que no le importó separarse de el acuerdo de integración más importante para Venezuela en toda su historia y del G-3 acuerdo de integración con México y Colombia, solo para satisfacer el capricho ideológico de su discurso de bolsillo contra el neoliberalismo y el imperialismo.
Por otro lado se reclama del socialismo y su línea de acción es la persecución contra el mundo sindical y los contratos colectivos. Al mismo tiempo impone un retroceso en el mundo del trabajo al imponer cooperativas y empresas de producción social, las han venido disolviendo la relación laboral y afectando gravemente la estabilidad laboral conquistada por años y décadas en numerosas contrataciones colectivas.
En tan solo 8 años a los trabajadores se les ha impuesto reformas y desmejoras en sus contratos colectivos, propias de filosofías de gobiernos donde impera es la ley del mercado, que haría sonreír al capitalista mas salvaje. Claro todo lo adorna con decretos y leyes laborales que protegen a un sector minoritario de los trabajadores, entre tanto millones padecen el desempleo y el trabajo precario.
Entonces ¿cual es la interrogante frente a un estatismo desmedido que impone un autoritarismo evidente a toda la vida social y política del país?. Definitivamente establecer que en Venezuela, el dilema no es entre capitalismo Vs. Socialismo, el dilema verdadero se ubica entre Civilización Vs. Barbarie. Superar por la vía democrática el camino al abismo de este régimen es nuestra tarea de hoy.
Director Nacional Movimiento de trabajadores Pro Libertad.
martes, 14 de octubre de 2008
Las mil caras del racismo en el fútbol
Tres días después de iniciarse la nueva temporada futbolística inglesa, Patrick Vieira, el centrocampista ganador del campeonato del Mundo en Francia y de la Eurocopa 2000, fue expulsado cuando jugaba en el Arsenal contra el Liverpool, al ser sancionado con una tarjeta roja, la segunda en dos partidos. Enseguida la prensa inglesa empezó a especular sobre si dejaría de jugar en Inglaterra, basándose en las acusaciones del futbolista de que había sido víctima de intimidación “racista” tanto por parte de sus compañeros como de los directivos del club. Según Vieira, recibía insultos no por ser negro, sino por ser francés —queja formulada anteriormente por futbolistas como Eric Cantona, Frank Leboeuf y Emmanuel Petit. Pocos meses antes se había sancionado a un defensa del West Ham por haber tratado a Vieira de “French prat” (trasero francés) y de haber dicho, burlándose, que “sintió olor a ajo” cuando el centrocampista le escupió. “Todo eso es una sarta de tonterías”, comentó entonces Harry Redknapp, entrenador del West Ham. “No hay ninguna razón para castigarlo. ¿Por qué? ¿Por haberle gastado una broma?”En Inglaterra, cuna de los hooligans (gamberros) en el fútbol, las formas que adopta el racismo en ese deporte han cambiado. El racismo ostensible entre los aficionados y los denuestos contra los jugadores negros, frecuentes en los setenta y ochenta, han remitido en los últimos años gracias a las intensas campañas públicas, aunque es evidente que los viejos prejuicios raciales contra los extranjeros no han desaparecido. En otros países, en cambio, invaden el juego manifestaciones de racismo mucho más triviales. En casi toda Europa, los campos de fútbol se han convertido en escenario de expresiones deplorables del fanatismo de los hinchas, que dan salida a través de las rivalidades deportivas a actitudes latentes en toda la sociedad.La condena reciente de Ricardo Guerra por el asesinato de Aitor Zabaleta, un aficionado de la Real Sociedad oriundo del País Vasco español, es elocuente. La muerte de Zabaleta se produjo después del apedreo de un autobús de aficionados del Atlético Madrid tras un partido de liga jugado en San Sebastián, durante el cual un grupo de fanáticos que se autodenomina Bastión Atlético, al que pertenecía Guerra, cantó “Fuera, fuera maricones, negros, vascos, catalanes fuera, fuera” al son de los acordes del himno nacional español. Aunque la versión oficial asegura que lo que le costó la vida a Zabaleta fue ser partidario de otro equipo, las simpatías políticas del grupo agresor quedaron más claras cuando en el partido de vuelta sus miembros fueron filmados brincando con una bandera en la que había una cruz gamada.Para diversos comentaristas, este odio racial puede explicarse por la influencia de grupos neonazis y neofascistas en los estadios. Además del que se ha observado en el Atlético, el extremismo racista ha resurgido entre los aficionados del Real Madrid y del Espanyol en España, del Lazio y del AC Milan en Italia, del Paris Saint-Germain en Francia y del Estrella Roja de Belgrado en Yugoslavia. En Italia, el Udinese no insistió en contratar al jugador judío Ronnie Rosenthal cuando en las paredes de las oficinas del club aparecieron consignas antisemitas, mientras los aficionados del Lazio, antes de un partido con sus rivales locales del Roma, desplegaban una bandera con una esvástica que decía “Auschwitz es tu país, los crematorios tu casa”.Sin embargo, lo cierto es que caracterizar a determinados clubes o aficionados como prototipos fascistas o racistas resulta engañoso. Aunque Alemania tiene una de las peores reputaciones en cuanto a influencia de la extrema derecha entre sus aficionados, muchos estiman que esta imagen, impulsada por los medios de comunicación, no refleja adecuadamente la realidad. Por ejemplo, el Profesor Volker Rittner, del Instituto de Sociología del Deporte de Colonia, sostiene que “los símbolos nazis cumplen un papel de provocación; rompen tabúes. Pero el fondo no es político, su finalidad es llamar la atención y aparecer en los periódicos del lunes.” Incluso cuando se demuestra un comportamiento con motivaciones racistas entre los aficionados, éste es a menudo inestable, contradictorio e incluso secundario en comparación con las enemistades resultantes del fútbol. Durante los últimos partidos de la Copa del Mundo celebrada en Italia en 1990, cuando los hinchas del Napoli abandonaron al equipo nacional italiano para animar a su héroe local argentino Diego Maradona, los hinchas del norte de Italia mostraron su hostilidad hacia Maradona, el Napoli y la región meridional apoyando a cualquier equipo que jugase contra Argentina, y así los elementos “racistas” entre los aficionados del Norte no tuvieron ningún empacho en vitorear con entusiasmo al equipo africano negro del Camerún cuando éste jugó contra Argentina, encarnación de todo lo que los del Norte detestaban, en ese momento.
Así acabaron con los 'hooligans' en Inglaterra
Esta historia vale la pena contarla y puede servir de guía para frenar la violencia del fútbol colombiano, que en los últimos días tuvo como epicentro el estadio El Campín.
Es increíble que el fútbol de Inglaterra, el que hoy tiene el torneo más cotizado del mundo y estadios tan confortables como las más modernas salas de cine, hace apenas 18 años hubiera padecido la ruina y el aislamiento universal por la violencia de los 'hooligans'.
Fue el fenómeno de los 'hooligans' el que desencadenó las tragedias en los estadios de Heysel (Bélgica) en 1985, que dejó 39 muertos, y de Hillsborough (Inglaterra) en 1989, con 96 víctimas mortales, e hizo que el balompié inglés tocara fondo.
Es increíble que en un país como Inglaterra tuviera que morir tanta gente, para que en 1989 se tomara la decisión de erradicar la violencia que azotaba al fútbol desde los años 60. Pero se consiguió. ¿Cómo? Gracias a unas drásticas decisiones en las que participaron el Estado, las autoridades, el fútbol y la empresa privada.
1. El Estado entendió que debía atacar el problema de raíz
El Gobierno de Inglaterra ordenó en 1989 una investigación a fondo, luego de la cual entendió que la violencia de los 'hooligans' era un fenómeno sociocultural del país y no del fútbol.
La inexistencia del núcleo familiar, o en otros casos la ruptura, fueron identificados como dos de los principales generadores de ese tipo de violencia.
2. Se crearon leyes contundentes para penalizar a los violentos
En 1990 entraron en vigor medidas judiciales para acabar con los violentos. Se aprobó prohibir el ingreso hasta de por vida a los estadios a los hinchas más peligrosos y penas de cárcel a quienes violaran normas establecidas, entre ellas la prohibición del porte de armas y el consumo de alcohol y/o de drogas.
3. Multas y sanciones para todos los estamentos de la sociedad
Las medidas judiciales no se hicieron solo para los violentos, sino que involucraron a toda la sociedad. Por ejemplo, si las autoridades capturaban en el metro, un tren o un avión a un 'hooligan', o a un grupo de ellos, la empresa transportadora recibía multas y sanciones de diversa índole.
4. Creación de cuerpos elite especializados de antimotines
Nacieron grupos elite de la Policía que se especializaron en combatir 'hooligans' y manejar las masas en los estadios. Además hubo agentes secretos que se infiltraron entre los 'hooligans' para conocer su modo de vida. Así pudieron judicializarlos: dieron 35 penas perpetuas y se creó una lista de unos 5.000 barras bravas con prohibiciones.
5. Los clubes especializaron a su personal de logística
Los 92 clubes del Fútbol de Inglaterra formaron grupos de logística, llamados 'Stewards', a los que especializaron en relaciones públicas y manejo de masas. El objetivo fue disminuir paulatinamente la presencia de Policía uniformada en los estadios (llevarla afuera y a los alrededores) y aumentar el de logística.
6. Se unificaron los criterios de seguridad en los estadios
Las medidas de seguridad en los estadios fueron las mismas para todos, pero cada uno creó su propio plan de emergencia, según la clase de partido por jugarse. Para ello, se tuvieron en cuenta la estructura del estadio, su ubicación, aforo, cantidad y calidad de los accesos. Además se ordenó quitar las mallas y los muros de contención.
7. La mejor tecnología debe estar al servicio de la seguridad
La creación de circuitos cerrados de televisión para ubicar cámaras en lugares estratégicos de los estadios, así como la implantación de modernos sistemas de identificación de los hinchas (lectores de huellas digitales y amplios bancos de datos, entre los más importantes), fueron los puntos clave de tecnología para mejorar la seguridad. Para cumplir con este propósito hubo que adecuar todos los escenarios.
8. Silletería para todas las tribunas de todos los estadios
Ubicar sillas en todas las tribunas de todos los estadios, y numerarlas, no fue una decisión que se tomó solo para darle comodidad al aficionado, sino como un factor importante de seguridad, porque así el personal de logística pudo identificar quién estaba sentado en qué parte. Esta decisión se tomó en 1990 y la FA les dio un plazo de 9 años a los 92 equipos afiliados para reestructurar sus estadios o para que construyeran uno nuevo.
9. El Estado otorgó créditos a los equipos para adoptar medidas
En 1990, con el fútbol quebrado y la violencia rampante, el Gobierno de Inglaterra decidió que para que las medidas adoptadas surtieran efecto, también había que financiar a los equipos, pues la inversión era enorme. Así fue que otorgó créditos y además propició la vinculación de la empresa privada para ofrecer patrocinios, así como de la televisión, que empezó a transmitir los partidos de forma masiva.
10. La carnetización para conocer antecedentes judiciales
Una medida clave fue carnetizar a todos los integrantes de las barras, no solo para identificarlos, sino para saber si tenían antecedentes judiciales y además no podían entrar a los estadios. Hubo 'hooligans' que debían presentarse en una comisaría durante la disputa de un partido. El hecho de incumplir esta ley les generó castigos incluso peores que cometer actos violentos o de vandalismo.
Es increíble que el fútbol de Inglaterra, el que hoy tiene el torneo más cotizado del mundo y estadios tan confortables como las más modernas salas de cine, hace apenas 18 años hubiera padecido la ruina y el aislamiento universal por la violencia de los 'hooligans'.
Fue el fenómeno de los 'hooligans' el que desencadenó las tragedias en los estadios de Heysel (Bélgica) en 1985, que dejó 39 muertos, y de Hillsborough (Inglaterra) en 1989, con 96 víctimas mortales, e hizo que el balompié inglés tocara fondo.
Es increíble que en un país como Inglaterra tuviera que morir tanta gente, para que en 1989 se tomara la decisión de erradicar la violencia que azotaba al fútbol desde los años 60. Pero se consiguió. ¿Cómo? Gracias a unas drásticas decisiones en las que participaron el Estado, las autoridades, el fútbol y la empresa privada.
1. El Estado entendió que debía atacar el problema de raíz
El Gobierno de Inglaterra ordenó en 1989 una investigación a fondo, luego de la cual entendió que la violencia de los 'hooligans' era un fenómeno sociocultural del país y no del fútbol.
La inexistencia del núcleo familiar, o en otros casos la ruptura, fueron identificados como dos de los principales generadores de ese tipo de violencia.
2. Se crearon leyes contundentes para penalizar a los violentos
En 1990 entraron en vigor medidas judiciales para acabar con los violentos. Se aprobó prohibir el ingreso hasta de por vida a los estadios a los hinchas más peligrosos y penas de cárcel a quienes violaran normas establecidas, entre ellas la prohibición del porte de armas y el consumo de alcohol y/o de drogas.
3. Multas y sanciones para todos los estamentos de la sociedad
Las medidas judiciales no se hicieron solo para los violentos, sino que involucraron a toda la sociedad. Por ejemplo, si las autoridades capturaban en el metro, un tren o un avión a un 'hooligan', o a un grupo de ellos, la empresa transportadora recibía multas y sanciones de diversa índole.
4. Creación de cuerpos elite especializados de antimotines
Nacieron grupos elite de la Policía que se especializaron en combatir 'hooligans' y manejar las masas en los estadios. Además hubo agentes secretos que se infiltraron entre los 'hooligans' para conocer su modo de vida. Así pudieron judicializarlos: dieron 35 penas perpetuas y se creó una lista de unos 5.000 barras bravas con prohibiciones.
5. Los clubes especializaron a su personal de logística
Los 92 clubes del Fútbol de Inglaterra formaron grupos de logística, llamados 'Stewards', a los que especializaron en relaciones públicas y manejo de masas. El objetivo fue disminuir paulatinamente la presencia de Policía uniformada en los estadios (llevarla afuera y a los alrededores) y aumentar el de logística.
6. Se unificaron los criterios de seguridad en los estadios
Las medidas de seguridad en los estadios fueron las mismas para todos, pero cada uno creó su propio plan de emergencia, según la clase de partido por jugarse. Para ello, se tuvieron en cuenta la estructura del estadio, su ubicación, aforo, cantidad y calidad de los accesos. Además se ordenó quitar las mallas y los muros de contención.
7. La mejor tecnología debe estar al servicio de la seguridad
La creación de circuitos cerrados de televisión para ubicar cámaras en lugares estratégicos de los estadios, así como la implantación de modernos sistemas de identificación de los hinchas (lectores de huellas digitales y amplios bancos de datos, entre los más importantes), fueron los puntos clave de tecnología para mejorar la seguridad. Para cumplir con este propósito hubo que adecuar todos los escenarios.
8. Silletería para todas las tribunas de todos los estadios
Ubicar sillas en todas las tribunas de todos los estadios, y numerarlas, no fue una decisión que se tomó solo para darle comodidad al aficionado, sino como un factor importante de seguridad, porque así el personal de logística pudo identificar quién estaba sentado en qué parte. Esta decisión se tomó en 1990 y la FA les dio un plazo de 9 años a los 92 equipos afiliados para reestructurar sus estadios o para que construyeran uno nuevo.
9. El Estado otorgó créditos a los equipos para adoptar medidas
En 1990, con el fútbol quebrado y la violencia rampante, el Gobierno de Inglaterra decidió que para que las medidas adoptadas surtieran efecto, también había que financiar a los equipos, pues la inversión era enorme. Así fue que otorgó créditos y además propició la vinculación de la empresa privada para ofrecer patrocinios, así como de la televisión, que empezó a transmitir los partidos de forma masiva.
10. La carnetización para conocer antecedentes judiciales
Una medida clave fue carnetizar a todos los integrantes de las barras, no solo para identificarlos, sino para saber si tenían antecedentes judiciales y además no podían entrar a los estadios. Hubo 'hooligans' que debían presentarse en una comisaría durante la disputa de un partido. El hecho de incumplir esta ley les generó castigos incluso peores que cometer actos violentos o de vandalismo.
Hooligans y payasos
A los periodistas nos han convertido en hooligans, aunque para algunos la conversión no haya supuesto esfuerzo alguno y se hayan entregado a la fe con entusiasmo de catecúmeno. Los periodistas en un tiempo hasta deslindábamos entre información y opinión. Hoy se editorializa hasta con los ladillos, y se hace un mitin de cada titular.Y, aunque fuera una hermosa utopía nada fácil de alcanzar se proclamaban la independencia, el rigor y la objetividad como principios esenciales de su profesión. Hoy somos hinchas, barras bravas, infantería jenízara y voceros de los partidos políticos. Algunos nos resistimos. Cuesta caro.
Hemos pasado de ser los comentaristas del encuentro a ser los más furibundos hooligans de uno de los equipos enfrentados. Mejor aún, algunas de las más resonantes voces, han querido ir dar un paso superior: jugar ellos, ser el delantero centro y ya puestos el entrenador y el presidente del club.
El hooliganismo de la prensa española adquiere ya tal categoría de epidemia que se considera no sólo lo normal sino lo que más se estima y se valora para poder acudir a cualquier foro de radio o de televisión. Y cuanto más hoolingan, cuanto más exacerbado y extremista, pues mejor. Pobre del que pretenda expresarse en los parámetros, dentro de su corazoncito que ese lo tenemos todos, del análisis, de la mesura o atenerse a los hechos y no defenderlos o denostarlos a priori por quien los ha producido. Ese queda en descampado sometido al fuego cruzado de ambas de las dos trincheras que no tardan ni un segundo en volarle la cabeza.
La trinchera, la crispación, el hooliganismo tiene, no lo duden, inductores y beneficiarios. Personalmente creo que la práctica a quien más conviene es al poder. Y a los extremos. Y se, también, que los primeros perjudicados estamos siendo ya los profesionales del periodismo, que estamos ya más allá de los polvos y desde hace un buen trecho en los lodos del sectarismo.
Ahora, en esta nueva temporada, siempre se puede ir un poco más lejos en la vileza, nos han querido dado un nuevo papel en el teatro: Nos han contratado en el circo de la telebasura como payasos. Para hacer el papel de ese payaso presuntamente serio, imprescindible en las troupes como excusa y contrapuntos para montar el número. ¿Algún rechazo a adentrarse aún más en la ciénaga? Más bien pocos. Los hooligans más afamados de uno y otro bando hacen cola para ser cómplices del repugnante espectáculo que busca lo peor de la víscera y atenta contra el mínimo sentido de la dignidad y la deontología. Porque es complicidad sin excusas y consciente de la misión encomendada. Porque la presencia es ya en si mismo y en tal lugar la aceptación del lodazal. El listón de la infamia lo ha situado por el momento en su máxima altura el programa que ha lanzado a la fama a la novia del apaleador del profesor Neira, que defiende al maltratador tanto de ella como del agonizante que intentó defenderla
Hemos pasado de ser los comentaristas del encuentro a ser los más furibundos hooligans de uno de los equipos enfrentados. Mejor aún, algunas de las más resonantes voces, han querido ir dar un paso superior: jugar ellos, ser el delantero centro y ya puestos el entrenador y el presidente del club.
El hooliganismo de la prensa española adquiere ya tal categoría de epidemia que se considera no sólo lo normal sino lo que más se estima y se valora para poder acudir a cualquier foro de radio o de televisión. Y cuanto más hoolingan, cuanto más exacerbado y extremista, pues mejor. Pobre del que pretenda expresarse en los parámetros, dentro de su corazoncito que ese lo tenemos todos, del análisis, de la mesura o atenerse a los hechos y no defenderlos o denostarlos a priori por quien los ha producido. Ese queda en descampado sometido al fuego cruzado de ambas de las dos trincheras que no tardan ni un segundo en volarle la cabeza.
La trinchera, la crispación, el hooliganismo tiene, no lo duden, inductores y beneficiarios. Personalmente creo que la práctica a quien más conviene es al poder. Y a los extremos. Y se, también, que los primeros perjudicados estamos siendo ya los profesionales del periodismo, que estamos ya más allá de los polvos y desde hace un buen trecho en los lodos del sectarismo.
Ahora, en esta nueva temporada, siempre se puede ir un poco más lejos en la vileza, nos han querido dado un nuevo papel en el teatro: Nos han contratado en el circo de la telebasura como payasos. Para hacer el papel de ese payaso presuntamente serio, imprescindible en las troupes como excusa y contrapuntos para montar el número. ¿Algún rechazo a adentrarse aún más en la ciénaga? Más bien pocos. Los hooligans más afamados de uno y otro bando hacen cola para ser cómplices del repugnante espectáculo que busca lo peor de la víscera y atenta contra el mínimo sentido de la dignidad y la deontología. Porque es complicidad sin excusas y consciente de la misión encomendada. Porque la presencia es ya en si mismo y en tal lugar la aceptación del lodazal. El listón de la infamia lo ha situado por el momento en su máxima altura el programa que ha lanzado a la fama a la novia del apaleador del profesor Neira, que defiende al maltratador tanto de ella como del agonizante que intentó defenderla
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